Si algo se podría decir a priori de "El mal ajeno" es que Oskar Santos parecía tenerlo todo a su favor para regalarnos una película ciertamente interesante: producción a cargo de su amigo y antiguo compañero de facultad Alejandro Amenábar, guión de Daniel Sánchez Arévalo y dos actores carismáticos y estrellas de nuestro cine delante de la cámara (Eduardo Noriega y Belén Rueda). Sin embargo, lo que Santos nos ofrece con "El mal ajeno" dista mucho de todo eso. Su buen pulso y correcta factura terminan convirtiéndose sólo en el bello envoltorio tras el cual se esconde una historia hueca, de escaso interés y personajes poco definidos, algunos incluso (como el interpretado por Belén Rueda) totalmente prescindibles. Un thriller fantástico con altas aspiraciones que aburre más que inquieta y que se queda a medio camino a causa quizá de un guión débil y falto de interés. Y es que en algunos momentos de la
cinta tenemos más la impresión de estar viendo un capítulo de la televisiva "Hospital Central" en su versión más fantástica que una producción cinematográfica avalada por grandes nombres de nuestro cine patrio.Y todo ellos pese a que Santos deja constancia en diversos momentos de la cinta que talento al muchacho no le falta, bien sea través de la fuerza de algunos de sus complejos planos bien por el buen pulso de muchas de sus secuencias (apoyadas en muchos momentos por una acertada banda sonora). Una prueba clara de que es la propia historia la que finalmente termina dándole la espalda.A sus actores poco hay que reprocharles (a excepción quizá de una Angie Cepeda mucho más curtida en series para la televi
sión que lleva a su espalda el peso de un personaje esencial a la hora de sacar importantes conclusiones). Eduardo Noriega se mantiene en los límites de lo correcto encarnando a un personaje de altas aspiraciones pero escaso interés que termina sin explotar los diversos recursos del actor de origen cántabro, Belén Rueda nos demuestra una vez más cierto talento a la hora de encarnar a personajes sufridores y Clara Lago, gracias en este caso a una corta pero interesante interpretación, nos confirma a gritos que el suyo es uno de esos nombres a tener muy en cuenta de cara al futuro de nuestro cine español. En definitiva, una película prometedora en sus comienzos, que va perdiendo fuerza a lo largo de su metraje y un desenlace que no sólo nos deja fríos sino que también nos confirma (una vez más) que para cerrar una thriller fantástico al más puro estilo Amenábar o Shyamalan (el de sus mejores tiempos, claro) hay que tener el talento de estos. Y eso, lamentablemente, no está al alcance de todo el mundo.
Místico
20/03/2010
Escaso interés argumental, ligeros momentos de comedia y química nula entre los protagonistas de "¿Qué fue de los Morgan?". Así podría resumirse en pocas palabras la nueva comedia romántica de Marc Lawrence (tercer trabajo del director y guionista con el actor inglés), un título cuyo principal "atractivo" consistía en recuperar a un Hug Grant ciertamente desaparecido del que poco o nada habíamos vuelto a saber desde la ya lejana "Tú la letra, yo la música".
Y es que resulta complicado elaborar una crítica de la cinta sin caer una y otra vez en los mismos tópicos en los que este título termina perdiéndose. Su argumento, tan simple como insultantemente previsible, ensombrece un puñado de efectivos gags pefectos para un visionado sin altas pretensiones. Y es posible que esto se hubiese podido salvar, como tantas y tantas veces ocurre cuando hablamos de comedias románticas, si los actores en cuestión hubiesen sabido mantener un cierto nivel a lo largo de todo el metraje. Sin embargo, en "¿Qué fue de los Morgan?" esto último tampoco sucede. Sarah Jessica Parker nos confirma con esta cinta que el mejor se sus personajes es el que ha construído en torno a sí misma, mientras que Hugh Grant se alza una vez más como el actor que menos química parece despertar con sus compañeras de reparto.
Un título quizá adecuado para un visionado casero en una tarde de lluvia (entretenido y simpático en ciertos momentos) pero nada apto para su exhibición en las salas de medio mundo, por mucho que Jessica Parker parezca estar de moda y Grant vuelva a las pantallas dos años después de su último trabajo.
Místico
16/01/2010
Enfocar un subgénero como el gore, dándole ese tono cómico al que tanto se presta este tipo de cine (más aún cuando lo que se nos está narrando resulta tan violento como genialmente irreverante) es sin duda sinónimo de inteligencia. Y en "Bienvenidos a Zombieland" hay mucho de todo esto: vísceras, sangre, zombies... pero especialmente un humor tan bien entendido que de puro superficial resulta por momentos brillante. Y es que la cinta de Ruben Fleischer podría entenderse más como un homenaje a los amantes del género que como una película de zombies "al uso". Aquí se nos enseña cómo sobrevivir a un supuesto "apocalipsis zombie" y se nos da para ello las reglas básicas que todo buen superviviente debería siempre seguir. Si en 1996 Wes Craven analizaba con su saga "Scream" los clichés propios de las cintas de terror teen, en el año 2009 es "Bienvenido a Zombiland" la que hace lo propio con el más violento de todos los subgéneros.
Quizá lo más acertado de toda la cinta, lo que permita que la misma se considere no sólo aceptable sino incluso efectiva, sea el perfecto combinado de sus dos géneros principales. Y es que "Bienvenidos a Zombieland" no es una comedia con ligeros momentos de tensión, ni una película de terror con algún que otro guiño cómico... Aquí el número de carcajadas es directamente proporcional a la subida en los niveles de adrenalina y eso es algo digno cuanto menos de ciertos elogios. Un enfoque logrado que, pese a lo vacío del guión y lo trillado del planteamiento, consigue salvar una película que a priori podría tener todo a su favor para naufragar estrepitósamente.
Woody Harrelson encuentra en este metraje (una vez más) otro de esos personajes que le vienen como traje hecho a medida. Y es que tan sólo la breve aparición de Bill Murray (en la que posiblemente sea la mejor secuencia de toda la cinta) podría hacerle sombra en una historia en la que el actor tejano termina moviéndose como pez en el agua.
Irreverente, maleducada, grosera, desagradable... pero muy muy divertida.
Místico
04/01/2010
Llegado el momento de hablar de "Spanish Movie" uno no sabe si hacerlo desde la razón más crítica o evaluarla dejándose llevar por el corazón. Y es que la primera spoof movie estrenada en nuestro país, sólo por el hecho de serlo, ya merece una atención especial. Hablo quizá del mismo cariño que despiertan todas y cada una de las películas aquí parodiadas, porque sólo haciendo balance de estos títulos y de la repercusión que tuvieron cada uno de ellos, uno más que nunca se siente orgulloso del cine de nuestro país."Spanish Movie" resulta divertida, una cinta simpática hecha con cierto cuidado pero cuyos mejores gags fueron ya destripados en su famoso trailer. Quizá lo que más sorprenda es su coherencia argumental. Y es que pese a mezclar títulos de muy diversa índole la cinta no resulta caótica, algo que en una spoof movie se antoja muy de agradecer. "Spanish Movie" no es un mosaico hecho con retazos de un sinfín de títulos bajo parodia, es una historia única inspirada en una gran cantidad de cintas entre las que se mantienen unos nexos coherentes y con cierto sentido.

La vis cómica de Alexandra Jiménez y Silvia Abril, así como la del resto del reparto, nos hacen valorar el buen trabajo de casting llevado a cabo en los meses previos al rodaje. Un reparto del que yo sólo extraería a Laia Alda, la niña de esta película que, pese a lo divertido de su personaje, apenas convence. Y es que como balance general podríamos decir que en "Spanish Movie" encontramos un buen plantel de actores que compensa con creces la ausencia en la pantalla de Leslie Nielsen, un actor utilizado como reclamo cuya aparición en la cinta se limita a una sola secuencia.
Brillantes resultan los cameos de algunos responsables de las películas originales, como Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia, Juan Antonio Bayona, Jaume Balagueró, Paco Plaza o Belén Rueda, así como muy cuidadas tanto las caracterizaciones como la dirección artística de cada secuencia, algo que deja al descubierto que parte del equipo técnico de la cinta resultó ser el mismo que el de las películas parodiadas.
Místico10/12/2009
Que "2012" consigue lo que se propone es algo que está más que claro, que el despliegue de efectos especiales de la cinta la convierte por méritos propios en merecedora del Oscar a los mejores en su categoría sin duda también, pero la sensación que tenemos de que nos están tomando el pelo durante toda la proyección es algo que difícilmente conseguimos quitarnos de la cabeza a lo largo de sus casi tres horas de duración. Y es que la falta de credibilidad de esta película desde su arranque hasta su desenlace (salvemos los primeros minutos de presentación de los personajes) resulta casi insultante.
Si la analizamos con detenimiento son muchos los elementos que podrían destruir la cinta con la misma rapidez con la que lo hace en ella la Capilla Sixtina, pero no todo en "2012" suspende. Voy a saltarme el tema de sus efectos especiales, tan machacados ya en miles de páginas, que desde aquí sólo podría catalogar de excelentes, soberbios y dignos cuanto menos de un 9,5. Prefiero quedarme con la positiva sorpresa de la construcción de unos personajes heterogéneos que, pese a encontrarse bastante estereotipados en algunos de los casos, me sorprendieron muy positivamente, así como con un Woody Harrelson simplemente genial, sin duda el mejor de los personajes de todo el metraje. Creo que sobran los discursos emotivos en momentos por otra parte nada propicios para los mismos, pero al menos ésta es una de esas cintas (la más catastrofista de todas cuantas he podido ver hasta la fecha) en las que no existen héroes, en las que todos sus protagonistas (pese a quedarse al descubierto los instintos más bajos de muchos de ellos) se erigen como personajes asustados ante la catástrofe que se les avecina, independientemente del poder, del dinero o del volumen de los músculos que posean los mismos... y eso, teniendo en cuenta la falta de credibilidad que ya de por sí tiene toda la cinta, es cuanto menos de agradecer.
Un título destinado a arrasar en las taquillas y quién sabe si a figurar en los tops de películas más taquilleras de la historia. Sólo por la espectacularidad de algunas de sus secuencias yo recomiendo ir a verla, no vaya a ser que lo que nos cuenta esta cinta al final sea verdad y sólo nos queden tres años para poder ver imágenes tan espectaculares como éstas...
Místico
21//11/2009
Ayer salí del cine tras ver la segunda entrega de la saga Millennium ("Millenniun II: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina") y no pude evitar hacerlo decepcionado. Y no lo hice porque la historia que me contara esta vez Daniel Alfredson hubiese bajado de interés con respecto a la primera entrega (que posiblemente sí), sino especialmente porque considero que tanto el clima como el buen ritmo que se alcanzaron en la primera parte se habían perdido casi por completo en esta segunda. No sé hasta qué punto esto se debe al cambio de director o a la propia novela en la que se basa la película, pero soy bastante franco si digo que yo al menos en ciertos momentos de la cinta me aburrí.
Una historia demasiado compleja y entramada y pocas conclusiones las que se sacan en una segunda parte que sirve al menos para conocer más en profundidad al personaje más interesante de toda esta saga: Lisbeth Salander. Y es que una vez desvelados ciertos interrogantes de la primera parte y habiendo abierto otros de cara a la siguiente entrega, uno tiene la sensación de que la historia que nos está contando Larsson comienza a debilitarse preocupantemente. Secuencias innecesarias y resoluciones demasiado forzadas que denotan que quizá se haya puesto demasiado cartucho para tan poca dinamita.
De los actores nada que objetar, menos aún de una Noomi Rapace que vuelve a dejarnos a todos con la piel de gallina. Y es que... ¡qué difícil resulta hacer buena una segunda parte! Por mucho que esté concebida desde un primer momento y exista un libro como el de Stieg Larsson que por siempre la respalde...
Místico
07/11/2009
El miércoles pasado fue día de preestreno, concretamente la presentación de "El destino final", la película que se estrena hoy en todos los cines y al que acudí, como suele suceder con títulos como éste, sin ánimo de sorpresa. Y la actitud estaba clara por varios motivos: primero por su género (terror teen) y segundo porque un título camuflado no ocultaba en ningún momento que estábamos hablando de la cuarta entrega de una de las sagas de terror adolescente más "sin sentido" de todas cuantas se produjeron en estas dos últimas décadas. "El destino final" no venía a ser otra cosa que "el ya temido desde hacía tiempo "Destino final 4". Si tenemos en cuenta que ninguna de las anteriores entregas me convencieron en lo más mínimo, el único atractivo que presentaba ésta era su proyección en 3D.Así que una vez puestas las gafas comienza la película. Jóvenes estereotipados y sangre a borbotones. Ciertos toques de humor se salpican con secuencias un tanto confusas de premoniciones y realidades alternativas, por lo que a uno no le termina de quedar muy claro si lo que está viendo en la pantalla está sucediendo en realidad o es sólo fruto de las "visiones" del protagonista. Esto podría ser enriquecedor en otro tipo de títulos, pero desde luego no en éste. Aquí lo que en verdad importa es apostar por quién durará más minutos con vida en el metraje y resulta molesto ver que quien fue atravesado por un hierro como si de un pincho moruno se tratase, en la secuencia siguiente se encuentra feliz comiendo palomitas (es de recibo reconocer que el guiño a la sala de cine en 3D tiene su punto) como si la cosa nunca hubiese ido con él (o con ella). Y siento ser así de superficial, pero es que esta saga no permite otra cosa. Una saga que cuenta con un punto a su favor: el tener entre sus filas al peor "malo" visto hasta la fecha en un cine, el más peligroso y del que más difícil resultaría sin duda escaparse. Aquí el asesino no es un psicópata enmascarado, ni un extraño ser proveniente de otra lejana dimensión, aquí la mala de la película es, simplemente, la propia muerte.
En fin, que otro de esos títulos para ver y olvidar. Cosas del terror teen...
Místico
30/10/2009
Hace ya unos cuantos años, cuando éste que escribe apenas era un adolescente, existía una serie en televisión que no sólo me gustaba sino que seguía cada semana con verdadero entusiasmo. Y es que como buen aficionado al cine fantástico, aquellas "Historias de la Cripta" que nos presentaba un simpático guardián dentro de su tenebroso castillo se convirtieron para mí en cita más que obligada, pese a lo tarde de su emisión; historias de terror de apenas treinta minutos que mantenían casi todas un nexo en común: un final tremendamente sorprendente.
Pero...¿por qué cuento ahora esto? Muy sencillo. El fin de semana pasado acudí al cine a ver "La huérfana" y finalizada su proyección no pude evitar que me viniese esta serie al recuerdo. Y no porque considere que lo que aquí nos narra Jaume Colet Serra pueda ser narrado en media hora (que posiblemente sí) sino porque considero que la verdadera fuerza de esta película, lo que en verdad la hace tremendamente interesante, es ese final tan desconcertante, ese giro argumental tan fantástico que logra convertir una correcta película de género en un historia para el recuerdo. Creo que si no fuese por él, "La huérfana" sería otra de tantas, otra de esas películas de padres adoptivos que terminan llevándose a casa al mismísimo Satanás y que hemos visto ya en infinidad de ocasiones. Sin embargo, un buen tratamiento de los momentos de suspense (más que de terror), un fantástico trabajo de la joven actriz Isabelle Fuhrman y, especialmente, un soberbio giro argumental en nada previsible convierten esta cinta (que en un principio bien podría ser considerada la versión femenina de aquel "Buen Hijo" que encarnara años atrás Macaulay Culkin) en una muy recomendable cinta no sólo apta para los amantes del género.
Pese a todo ello (giro argumental aparte) es de recibo reconocer que "La huérfana" se presenta como un mosaico construído con retales de títulos ajenos, muchos de los cuales nos vienen a la memoria con algunas de sus secuencias, escenas o diálogos (¿sólo yo pensé en "The Ring 2" durante los tensos minutos finales?). Si tenemos en cuenta que ésto era algo que ya me temía antes de entrar siquiera a la sala (innovar en el cine de hoy es casi misión imposible), el resultado final a mí me dejó satisfecho. Quizá fuese porque esperaba poco o nada de la cinta, que ésta, en ocasiones, resulta la mejor actitud a la hora de comprar las entradas.
Místico
27/10/2009

Hoy era un día especial. Esta mañana tocaba pase de prensa de la película más esperada del año por este cinéfilo místico, el quinto título en la carrera del que es desde hace ya un tiempo el director de culto por excelencia:
Alejandro Amenábar.
Toda una prueba de fuego la que emprendía aquí el joven realizador que da como resultado una correcta película que profundiza de modo directo en el lado más oscuro y peligroso de cualquier religión.
Y es que el talento de Alejandro Amenábar a la hora de contarnos historias con alta carga emocional ya quedó bastante demostrado en su brillante año 2004, concretamente en el momento que presentó al mundo su multipremiada “Mar adentro”, una película que confirmaba que la valía del mismo no se limitaba al género fantástico. Sin embargo, el director de origen chileno parece empeñado una y otra vez en lograr el “más difícil todavía” y, aunque en esta ocasión aprueba con nota, el despliegue de medios que en su momento llevara a cabo en tierras maltesas se antoja tan efectista como posiblemente innecesario.
“
Ágora” posee más de un nexo argumental con anteriores obras del valiente director, especialmente aquellos que hacen mención al interés por ‘humanizar’ una religión (o religiones) en las que nunca ha creído. Este empeño ya quedaba bastante claro en obras como “
Los Otros” o “
Mar adentro”, sin embargo en esta ocasión Amenábar parece ir mucho más allá, no sólo mostrando de un modo bastante explícito la barbarie de unas religio

nes totalmente intolerantes, sino reencontrándose con ese pensamiento científico que ha unido a todos los hombres desde el comienzo de los tiempos, un pensamiento que se erige como único punto de luz en una etapa caótica y corrompida por cada una de las religiones reinantes. Aquí el ser humano, independientemente de la religión que profese, no es más que un pequeño punto perdido en la inmensidad de un universo que nunca llegará a comprender. Y todo esto nos lo muestra del modo más efectista posible: a través de la figura de una Hipatia (encarnada por una soberbia
Rachel Weisz) que, pese a contar con la mente más brillante de todas cuantas se nos muestran, se encumbra al mismo tiempo como el personaje más humano de todos ellos.
“Ágora” es algo más que una película de época. Es la narración de una historia filosófica aderezada con ciertos toques de romanticismo que, afortunadamente, terminan quedándose en un segundo plano. En definitiva, un correcto tratamiento por parte de un talentoso Amenábar que, aunque no roza la brillantez de obras anteriores, consigue mostrarnos del modo más digno la insignificancia de las creencias humanas frente a la inmensidad de todo el universo.
Místico
01/10/2009
Este sábado fue el turno de "Gamer", la nueva propuesta de Mark Neveldine y Brian Taylor tras "Crank: Veneno en la sangre", que nos presentaba a Gerard Buttler en un papel similar al que Arnold Schwarzenegger interpretara años atrás en su ochentera y recordada "Perseguido". O al menos eso era lo que nos vendía su trailer, porque una vez vista esta película uno confirma su teoría de que los americanos saben vender sus productos mejor que nadie. Y es que en "Gamer" el trailer supera con creces lo que la película nos ofrece: Un metraje aburrido, soporífero y carente de interés que ennegrece el género de acción y de ciencia ficción como sólo este tipo de películas saben hacerlo.
Un planteamiento interesante no sirve para salvar una historia carente de interés, cuyos personajes vacíos y lineales poco o nada aportan al buen desarrollo de la cinta. Una de esas películas de las que uno no sólo sale con la sensación de no haber visto nada, sino que incluso durante su proyección lamenta cada uno de los minutos que restan para el desenlace de la misma.

La visión futurista que del mundo nos plasman aquí Neveldine y Taylor queda absolutamente empobrecida por un guión que no termina de posicionarse en cuanto a qué es lo realmente importante del mismo. Y es que aquel juego que parece ser la piedra angular sobre la que gira la película, termina convirtíendose en un mero canal para llegar a un punto de encuentro entre unos personajes que rozan el más absoluto de los esperpentos.
Quizá en el terreno de la ambientación "Gamer" suba algo más la nota media, pero esto no parece suficiente para salvar una de las películas más aburridas que he tenido el "placer" de visionar en estos últimos meses... ¡Menuda racha!
Místico
14/09/2009
El jueves pasado acudí al preestreno de "San Valentín sangriento": una de esas invitaciones que cuando a uno le llegan no sabe muy bien qué hacer con ellas. El título de por sí ya lo decía todo, de modo que tras meditarlo bastante y convencer a un amigo (qué difícil resulta convencer cuando los títulos son como éste) decidí darle una oportunidad a esta película en tres dimensiones que cumplió con creces las expectativas que tenía depositadas en ella. Y es que lo único realmente reseñable fue su visionado en 3D, efecto que en películas como ésta cobra todo su sentido, porque si hablamos de lo demás...
Previsible hasta el extremo, "San Valentín sangriento" cae, una y otra vez, en todos los tópicos del terror teen, en un terror que si bien en los años ochenta y noventa pudo tener algún sentido, en la época en las que nos encontramos ya no tiene ninguno. Y es que uno ya está cansado de ver a la rubia de turno correr delante del malo (también de turno), tropezando no se sabe muy bien con qué y cayendo al suelo en un desesperado intento por salvar su vida.
Una cinta tremendamente explícita que se vale de los golpes de efecto (con apoyo de la música y del sonido) para provocar algún que otro salto de butaca en momentos por otra parte tremendamente previsibles. Todo ello, claro está, en detrimento de un guión carente del más mínimo sentido y tremendamente vacío, tanto por parte de los personajes como por toda la historia en sí. Y es que "San Valetín sangriento" recuerda en cierto modo a las películas "X", en las cuales la historia, la trama y los diálogos son un mero conductor para llegar a las secuencias realmente interesantes. Vamos, que quedarse con algo reseñable de este remake es muy pero que muy difícil, quizá un par de secuencias algo más trabajadas (que consiguen transmitir cierto nivel de tensión), pero sobre todo unos efectos en tres dimensiones que son sin duda alguna el punto más fuerte de toda la película.
Y después de esto mi amigo me sigue hablando... Eso es amistad.
Místico
12/09/2009