Escaso interés argumental, ligeros momentos de comedia y química nula entre los protagonistas de "¿Qué fue de los Morgan?". Así podría resumirse en pocas palabras la nueva comedia romántica de Marc Lawrence (tercer trabajo del director y guionista con el actor inglés), un título cuyo principal "atractivo" consistía en recuperar a un Hug Grant ciertamente desaparecido del que poco o nada habíamos vuelto a saber desde la ya lejana "Tú la letra, yo la música".
Y es que resulta complicado elaborar una crítica de la cinta sin caer una y otra vez en los mismos tópicos en los que este título termina perdiéndose. Su argumento, tan simple como insultantemente previsible, ensombrece un puñado de efectivos gags pefectos para un visionado sin altas pretensiones. Y es posible que esto se hubiese podido salvar, como tantas y tantas veces ocurre cuando hablamos de comedias románticas, si los actores en cuestión hubiesen sabido mantener un cierto nivel a lo largo de todo el metraje. Sin embargo, en "¿Qué fue de los Morgan?" esto último tampoco sucede. Sarah Jessica Parker nos confirma con esta cinta que el mejor se sus personajes es el que ha construído en torno a sí misma, mientras que Hugh Grant se alza una vez más como el actor que menos química parece despertar con sus compañeras de reparto.
Un título quizá adecuado para un visionado casero en una tarde de lluvia (entretenido y simpático en ciertos momentos) pero nada apto para su exhibición en las salas de medio mundo, por mucho que Jessica Parker parezca estar de moda y Grant vuelva a las pantallas dos años después de su último trabajo.
Místico
16/01/2010
Enfocar un subgénero como el gore, dándole ese tono cómico al que tanto se presta este tipo de cine (más aún cuando lo que se nos está narrando resulta tan violento como genialmente irreverante) es sin duda sinónimo de inteligencia. Y en "Bienvenidos a Zombieland" hay mucho de todo esto: vísceras, sangre, zombies... pero especialmente un humor tan bien entendido que de puro superficial resulta por momentos brillante. Y es que la cinta de Ruben Fleischer podría entenderse más como un homenaje a los amantes del género que como una película de zombies "al uso". Aquí se nos enseña cómo sobrevivir a un supuesto "apocalipsis zombie" y se nos da para ello las reglas básicas que todo buen superviviente debería siempre seguir. Si en 1996 Wes Craven analizaba con su saga "Scream" los clichés propios de las cintas de terror teen, en el año 2009 es "Bienvenido a Zombiland" la que hace lo propio con el más violento de todos los subgéneros.
Quizá lo más acertado de toda la cinta, lo que permita que la misma se considere no sólo aceptable sino incluso efectiva, sea el perfecto combinado de sus dos géneros principales. Y es que "Bienvenidos a Zombieland" no es una comedia con ligeros momentos de tensión, ni una película de terror con algún que otro guiño cómico... Aquí el número de carcajadas es directamente proporcional a la subida en los niveles de adrenalina y eso es algo digno cuanto menos de ciertos elogios. Un enfoque logrado que, pese a lo vacío del guión y lo trillado del planteamiento, consigue salvar una película que a priori podría tener todo a su favor para naufragar estrepitósamente.
Woody Harrelson encuentra en este metraje (una vez más) otro de esos personajes que le vienen como traje hecho a medida. Y es que tan sólo la breve aparición de Bill Murray (en la que posiblemente sea la mejor secuencia de toda la cinta) podría hacerle sombra en una historia en la que el actor tejano termina moviéndose como pez en el agua.
Irreverente, maleducada, grosera, desagradable... pero muy muy divertida.
Místico
04/01/2010