"[REC]", el título más terrorífico hasta la fecha de Jaume Balagueró y Paco Plaza, no ha tardado en tener su versión americana. Y es que el mercado anglosajón, lamentablemente, parece haberse quedado sin ideas. Primero fueron las cintas de terror orientales las que salvaron al mismo cuando, allá por el año 2002, "The Ring" (la versión norteamericana de la película nipona del mismo título estrenada en Japón cinco años antes) dio el pistoletazo de salida a un sinfín de títulos que tendrían como denominador común el haberse "inspirado" en historias provenientes del Imperio del Sol Naciente. Ahora parece que le llega el turno a los títulos españoles. Los derechos de "El Orfanato" o "Los Cronocrímenes", por ejemplo, ya fueron vendidos al mercado americano y, como no podía ser de otro modo, también los de "[REC]".
Apenas un año después del estreno en las salas españolas de la cinta protagonizada por Manuela Velasco, "Quarantine" ya ha visto la luz en las pantallas americanas. Una buena idea, una buena dirección y un "guión" (o "no guión", según se mire) absolutamente destacables, convirtieron a la cinta española en un éxito absoluto de taquilla, sólo superado en España ese año por "El Orfanato" (en ese aspecto absolutamente intratable).
Reconozco que "[REC]" me sorprendió. Con unos recursos mínimos, una simple localización y una idea bastante sencilla, Jaume Balagueró y Paco Plaza construyeron una historia de terror que me hizo rozar el pánico durante mi primer visionado en una sala de cine (le seguirían unos cuantos en DVD). Tomando el testigo de aquel intento fallido (no así su campaña de marketing) llamado "El proyecto de la bruja de Blair", los dos cineastas convencieron esta vez que era posible rodar al completo una película con una planificación subjetiva y lograr un tremendo realismo sin caer en el cansancio visual o la falta de conexión argumental. El caso de "[REC]" era aún más complejo si cabe, porque esto se debía hacer sin perder en ningún momento la lógica de por qué la cámara seguía grabando, más difícil aún teniendo en cuenta lo extremo de la situación planteada en este título.
Ahora llega "Quarantine". A nosotros poco más nos aportará. Quizá lo único positivo sea que valga para que esta historia llegue también al público norteamericano que, como sabemos bien, apenas consumen cine europeo. No debemos olvidar, no obstante, que para ello debería alcanzar el grado de angustia y terror que alcanzó su madre y, si soy sincero, es algo que hoy mismo pongo bastante en duda.
Místico
26/11/2008
Si ha existido una adaptación cinematográfica que ha suscitado la polémica en los últimos años (y no digamos el libro en el que se basa), ésa ha sido sin duda la de "El Código da Vinci". Ríos de tinta en forma de crueles críticas cayeron sobre un título que se hizo esperar mucho tiempo y cuando lo hicieron no sólo sirvieron para incrementar aún más la fama del film, sino también la de la obra más impactante creada hasta la fecha por Dan Brown. Aunque muchos escucharon este nombre por primera vez cuando el mismo se asoció a la mayor polémica con la que se ha encontrado la Iglesia en los últimos años, pocos sabían por aquel entonces que Brown no era para nada un novato en esto de la escritura. El novelista ya sabía bastante bien lo que era publicar en un pasado otros títulos que no tuvieron, sin embargo, el respaldo de su obra más significativa, unos títulos que el autor aprovecharía para relanzar tras el éxito de su best-seller ante el convencimiento de muchos de sus lectores de que leían obras absolutamente inéditas. Entre ellos se encontraba la precuela de "El Código da Vinci": "Ángeles y Demonios".
La novela, escrita tres años antes que su continuación, puede no tener tanto interés "histórico" como ésta, pero cuenta a su favor con un mayor poder narrativo. Robert Langdon vuelve a ser el personaje principal de una historia en la que cambian algunas cosas, como el escenario en el que se desarrolla la acción (esta vez la Ciudad del Vaticano) o el personaje femenino protagonista. Se mantiene, eso sí, el interés de Brown por acabar con los pilares básicos sobre los que se sostiene la Iglesia.
Leí este libro hace ya algunos años y he de reconocer que lo recreé en todo momento como si de una película se tratase. La novela en sí posee un ritmo totalmente cinematográfico, más próximo al género policiaco, por lo que no ha sido de extrañar que la adaptación no se haya hecho esperar. Repiten Ron Howard tras la cámara y Tom Hanks en el papel de Langdon y encontramos caras "nuevas", como Ayelet Zurer o Ewan McGregor.
Habrá que esperar al 2009 porque esta adaptación tampoco estará exenta de polémica. Eso seguro.
Místico
25/11/2008
Las comparaciones han sido inevitables. Estas dos producciones europeas están separadas por diez años de evolución (o involución, según se mire) cinematográfica, pero sus paralelismos son tan claros que es lógico pensar en una cuando se ha visto la otra. Quizá sea porque ambas han tratado la misma temática, y además lo han hech
o desde un punto de vista diferente: el de los ojos inocentes de un niño que no puede entender ni asimilar aún la barbarie propia del capítulo más grotesco de nuestra historia más reciente. Ambos títulos nos intentan demostrar algo, nos dan un toque de esperanza pese al trágico final que poseen las mismas: que aún es posible el crecimiento de una flor en el terreno más árido inimaginable.
Personalmente, me quedo con "La vida es bella", pero no menosprecio en absoluto la adaptación de la novela de John Boyne. Mi elección se debe a otros criterios más puramente cinematográficos. Creo que ambas películas merecen toda nuestra atención y respeto porque, a fin de cuentas, las dos nos intentan recordar lo mismo: que existen pasados que jamás deberían ser olvidados.
Místico
21/11/2008